Cada vez que sale al mercado una nueva grabación de alguna obra bien conocida suelen alzarse voces que se preguntan con qué propósito se ha hecho el registro. Frente a ello simplemente cabe argumentar que los discos no dejan de ser un negocio, que cada cual graba lo que quiere –o lo que puede y le dejan-, y que antes o después el mercado pone a cada uno en su sitio. En el caso de grabaciones subvencionadas con fondos públicos se opone también la desigualdad de partida de quien no los ha obtenido, pero nuevamente hay que recordar que el otorgamiento de ayudas se lleva a cabo previa partida presupuestaria debidamente aprobada, y que el gasto está sometido a fiscalización tanto ex ante como ex post.En el disco que hoy nos ocupa concurren ambas circunstancias: dos de las tres obras grabadas lo han sido ya antes en muchas ocasiones, y además…
Comentarios