“El final de la exploración, según nos enseñaron los místicos católicos medievales, es regresar al lugar de donde venimos conociéndolo por primera vez. La Cuarta Sinfonía de Bruckner consiste precisamente en esa búsqueda.” Como casi siempre, Richard Osborne –autor de las notas del cuadernillo- da en el clavo. Y si juzgáramos esta grabación exclusivamente por su principio y por su final, parecería que Sir Simon Rattle también acierta: aunque el trémolo inicial de las cuerdas no hace retumbar el suelo bajo los pies de uno, el tema de la trompa despega centelleante; y la conclusión –no la coda entera, pero sí el último minuto más o menos- llega casi al paroxismo.Pero entre una cosa y otra hace falta ‘la búsqueda’, y eso es justamente lo que se echa de menos aquí, de modo que aquellas primeras impresiones se transforman -tras la audición…
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