¿Cuál es el hielo que más quema, y cuanto más quema más frío es? Esta vez el oyente no tendrá dudas para atinar con la respuesta, y salvará su egregia testa: ese hielo incandescente se llama Kent Nagano, responsable musical de este disco -de buena toma sonora- dedicado al arte de las variaciones. Quienes conozcan la trayectoria del californiano pueden pensar que el título de la reseña proviene del hecho de que Nagano está mirando las variaciones brahmsianas desde la óptica rabiosamente moderna de Schoenberg -que lo hace, desde luego, siguiendo justo el camino inverso que recorrió Herbert von Karajan en su tan aclamada como denostada grabación de las Variaciones Op. 31 (DG, 1974); pero es que Schoenberg no es frío.Ciertamente, llamar frío a Nagano por hacer tal cosa resultaría tan inútil como injusto. O, en todo caso, sólo respondería a…
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