¿Sería posible imaginar hoy que durante los pequeños aconteceres de la vida cotidiana -como podría darse mientras se recoge la ropa de un tendedero, o buenamente está tratando de eliminar las pequeñas arrugas de las sábanas en una cama recién hecha- alguien estuviera tarareando algún pasaje del Orfeo de Monteverdi, por ejemplo ‘Sol per te bella Euridice..’, en vez de ‘O sole mio’ de los tres tenores? (El otro día, en una película de Sydney Lumet, Al Pacino -de policía en Nueva York- cantaba un fragmento de Gianni Schicchi, mientras patrullaba por las calles del Bronx).
Se dice que Orfeo está de moda. Es verdad, y evidencia palpable de ello está en el abanico de opciones que enriquecen la oferta de cualquier tienda de discos. No en vano el 2007 cumple con los 400 años del estreno de esta ópera en Mantua, y uno de los factores clave que la…
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