A estas alturas de su carrera artística Maurizio Pollini no necesita demostrar que es uno de los mejores intérpretes de su generación. Sin embargo, el pianista milanés lo reafirma en cada uno de sus recitales eligiendo programas de elevada complejidad técnica e interpretativa que resuelve con inteligencia y elegancia, desde una madurez artística fruto del estudio reflexivo e interiorizado de las obras, pero, el mismo tiempo, con la frescura y espontaneidad necesarias para mantener al público expectante. En esta ocasión el programa dibujó un arco cronológico que se inició en Chopin y llegó hasta Boulez, pasando por Debussy. El ciclo se cerró con las cinco propinas que Pollini ofreció, a través de las cuales nos condujo de regreso a Chopin pasando de nuevo por Debussy.Las seis piezas de Chopin que constituyeron la primera parte del…
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