El del francés Albert Roussel es uno de esos casos tan habituales de compositores estupendos cuya obra se queda a la sombra de sus tiempos o de sus coetáneos, y, en el mejor de los casos, sólo una minoría le recuerda por alguna pieza singular –en este caso, el ballet Le festin de l’araignée-. Albert Charles Paul Marie Roussel (Tourcoing, 1869 – Royan, 1937) probó fortuna en su juventud como oficial en la armada de su país, y sólo a los 25 años se decide por la música, terminando sus estudios en la Schola Cantorum –la que dirigía Vincent d’Indy- siendo casi cuarentón. Seguramente, sus quince minutos de gloria –ésos a los que tenemos derecho todos los humanos que no estamos a la altura de Mozart- llegaron con el estreno de la Tercera Sinfonía, encargo de Sergei Koussevitzky para el cincuentenario de la Orquesta Sinfónica de Boston.Sí, en…
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