La mas antigua orquesta del continente americano y yo diría la mejor, se encontro con un napolitano de puro fuego como lo es el maestro Riccardo Muti, director musical por casi veinte años del Teatro Alla Scala de Milan. Receptor de un envidiable conjunto de premios de altísima jerarquía, tuvo la virtud de enamorar al público neoyorquino que lo ovacionó de pie después de una brillante presentación.El pulso rossiniano es de lo más difícil de lograr como así también el equilibrio sonoro que debe surgir de una cuerda íntima, flexible, dinámica, afinada que junto a una madera capaz de ensamblar esa delicadeza con metales inmaculados, confoman en conjunto una bella exposición de la rutilante obertura. La versión fue lujosa y netamente italiana como sólo un peninsular puede ofrecer.La preparación fue de primer nivel, irreprochable y mostró el…
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