Aprovechen para leer algo de las notas de la carpetilla en este momento, so pena de que se dejen ustedes las pestañas intentándolo con el original, record absoluto de caracteres liliputienses: “Hubo un tiempo no muy lejano, del cual todavía quedan secuelas en nuestra vida musical, en el que el compositor, para ser bien considerado y resultar ‘moderno’, auténticamente ‘contemporáneo’, debía expresarse de un modo críptico. El público podía quedar perplejo ante propuestas entre insólitas, rompedoras, inconoclastas, o, simplemente, incomprensibles y hasta absurdas.” Así comienza el texto de Josep Pascual –bravo por él-, inserto ya en cierta corriente que se va abriendo paso entre el común de los anotadores españoles, que por fin se está quitando determinadas legañas de los ojos. Ahora bien, una cosa es que se sepa disparar torpedos en la…
Comentarios