Partamos del principio que siento un absoluto respeto por Violeta Urmana, una de las voces más importantes de la actualidad. Como en algún otro caso, encuentro que su carrera actual es menos perfecta o puede suscitar más reparos que la que ha llevado hasta hace poco. En su caso, por haber cambiado de registro. Las reservas que pueda haber tenido cuando cantaba como mezzo tenían que ver con su manera de abordar un repertorio (si de un anterior recital de cámara aquí mismo lo que perdura en la memoria es O don fatale como bis, pues…). Ahora se agrega el hecho no sólo de que se trata de una cantante de ópera (voces de ópera que conseguían o consiguen plegarse al difícil arte del lied o mélodie o cualquier canción culta de cualquier nacionalidad las ha habido y –menos- las hay). Ha perdido consistencia en el grave aunque el centro sigue…
Comentarios