Hace días que vengo leyendo obituarios, necrológicas y artículos que recuerdan la vida de Beverly Sills, el nombre artístico escogido por esa formidable actriz-cantante (o viceversa, con ella lo mismo daba) nacida como Belle Silbermann. Todos mencionan la formación técnica con una única profesora, Estelle Liebling (discípula, para más señas, de Matilde Marchesi), el sólido matrimonio con Peter Greennough, las dificultades personales derivadas de tener dos hijos afectados de minusvalías, la prematura decadencia vocal tras superar un cáncer y la actividad ligada al mundo de la ópera más allá de la carrera como cantante, desde la presentación de su propio programa de televisión hasta la dirección de la New York City Opera. Son datos que encontrarán en otra parte más desarrollados, la verdad es que prefiero centrarme en su carrera artística…
Comentarios