Obituario

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    Al dolce guidami

    A Caballé la recuerdo como una de las que han actuado con la voz, que son capaces de sonar tristes o contentas, que son capaces de cambiar lo que uno piensa de un personaje por el modo en que lo canta. Creo haberles ahorrado hablar de mis besos, mis alegrias y mis frustraciones, pero ahí están y ahí estarán y voy a seguir conversando con ella: utilizándola como siempre para intentar entender el mundo, mis emociones y mis ideas, vivir de forma más intensa y, por tanto, vivir mejor. 
    Enrique Sacau 08/10/2018
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    Ha fallecido Montserrat Caballé

    El fallecimiento de Montserrat Caballé ha conmocionado a muchos miles de aficionados de todo el mundo. Los grandes teatros líricos han emitido notas de condolencia entre las cuales hemos seleccionado el testimonio del Teatro Real. A partir del lunes publicaremos varios articulos a ella dedicados.
    Redacción 06/10/2018
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    El gusto por lo raro

    A ratos Rozhdestvenski parecía ajeno a lo que sucedía en la orquesta, batiendo el compás como quien corta una ensalada en juliana; a otros ratos, la batuta se convertía en catana y un fuego indomable le poseía y poseía a sus músicos; y a otros terceros ratos era capaz de desatar un terremoto sonoro moviendo sólo un hombro, o una ceja, o una falange de su dedo meñique adornado con un anillo desproporcionado.
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    Un berlinés de Toro

    Si López Cobos ha muerto en Berlín no ha sido por casualidad: en la Deutsche Oper debutó a los 31 años con La Bohème; diez años después el legendario Götz Friedrich le fichó como «Generalmusikdirektor» (juntos hicieron un Anillo que aún se recuerda –López Cobos fue el primer español en dirigir completa la tetralogía nibelunga-); y en esa responsabilidad estuvo nueve años, aunque siempre siguió colaborando con el teatro (su última presentación, La Gioconda en 2014). Berlín era su casa.
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    Nacido para crear

    Carles Santos tenía una máxima: “El público, aunque no tenga razón, siempre tiene razón. Hay que salir a por la gente. Intentar comunicar. Hoy en día hay tanta oferta, tanta información, que creer que sabes algo que no sabe el público es vanidad de vanidades”. Una actitud totalmente contraria a la del compositor de despacho. Por ello, este músico no dudaba en ser el felpudo de quienes entraban a ver su espectáculo o el asiento de la pianista.