Seis talentosos músicos se unieron para constituir este ensamble que a lo largo del concierto -cuyo repertorio podría discutir en cuanto a la poca diversidad de lenguaje en las obras elegidas- mantuvieron permanentemente un espíritu recatado y remiso, lo que no impidió que el recital fuera demostrativo de capacidad artística, uniformidad de criterio y meduloso trabajo preparatorio. Me imagino que la elección del material fue deliberada, más allá de mi observación, de modo que dejaré este aspecto del recital por considerarlo de escasa relevancia en función del resultado final y en todo caso puedo correr el riesgo de imponer mi propia subjetividad.La noche se abrió con un trabajo construido por el compositor malagueño Enrique Rueda que a pedido del director del grupo camarístico, el ejecutante de viola Germán Clavijo, realizara a partir de…
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