A la prestigiosa pianista argentina Martha Noguera hay que agradecerle dos cosas. Por un lado, su labor ante el teclado, que la ha permitido ocupar un lugar destacado dentro del panorama artístico internacional. Por otro, y desde fecha mucho más reciente, la creación y dirección de la Fundación Chopiniana, una entidad todavía muy joven pero que ha conseguido ya reinstaurar en nuestro medio la vieja y casi olvidada tradición de esos ciclos de recitales que, décadas atrás, nos habían permitido apreciar a buena parte de los grandes intérpretes del mundo. Como penúltimo concierto de los programados para el presente año, tuvimos ocasión de conocer, en su debut en Buenos Aires, al pianista ucraniano Eugeni Skovorodnikov, que reside desde 1990 en Canadá. Parece que Skovorodnikov tiene mucho aprecio por la premisa que da título a esta nota,…
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