Chopin y Rachmaninov son dos nombres fundamentales de la literatura pianística, a la vez que marcan casi los límites temporales en que se mueve el romanticismo musical. Ambos pertenecen a esa nueva estirpe de intérprete virtuoso a la vez que compositor renombrado, que nace con el mítico Paganini. El creador polaco puede ser ubicado entre los primeros integrantes de ese movimiento, mientras el ruso es, indudablemente, el más tardío de sus exponentes. Con música de ambos se integró el programa que sirvió para el debut en nuestro medio de la pianista polaca Joanna Trzeciak, otra artista que hemos podido conocer gracias a los buenos oficios de la Fundación Chopiniana. Un programa algo escaso en cantidad de música (la segunda parte no alcanzó la media hora de duración) y quizás demasiado uniforme en su concepción, con cinco páginas del mismo…
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