Visitar Villafranca en la semana de su curso de composición es una agradable oportunidad, no sólo de recorrer sus hermosas y evocadoras calles, sino de comprobar la profunda comunión que cada año vive la localidad berciana con los profesores/as, intérpretes y alumnos/as que hasta este rincón del noroeste peninsular se desplazan para compartir conocimientos, experiencias y numerosos proyectos de trabajo.
A lo largo del día pude observar a algunos de los compositores que imparten docencia en estas jornadas a pie de calle, sentados en diversas terrazas con sus alumnos/as, con los cuales analizaban, partituras en mano, las composiciones que estos jóvenes, provenientes de los más diversos rincones de España, llevan con sumo interés para contrastar su trabajo con la opinión de maestros como José María Sánchez-Verdú, José Manuel López López,…
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