El Teatro Coliseo -adonde ha sido derivada gran parte de la actividad musical de la ciudad de Buenos Aires mientras dure el reacondicionamiento del Colón- dista mucho de tener la notable condición acústica de éste, que permite una excelente audición desde (casi) cualquier lugar. En el Coliseo en cambio, la calidad, claridad y cantidad de lo que se escucha depende en alto grado de la ubicación del oyente.
No tuve en esta oportunidad demasiada suerte con los asientos que me fueron asignados, muy alejados del eje central de la sala y totalmente escorados hacia la derecha. Por tanto, la imagen sonora que llegó a mis oídos debe diferir bastante de la que percibieron quienes estaban mejor situados, en especial durante el fragmento en que intervino la soprano, ubicada, como es habitual, a la izquierda del director.
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