Con una orquesta de cámara que varió, según la obra, entre veinticuatro y treinta y dos integrantes, el maestro Luis Gorelik enfrentó un exigente repertorio totalmente dedicado al genio de Salzburgo. Salió airoso del compromiso por concepción, respeto del tempo tradicional, un excelente trabajo preparatorio, buena elección del plantel de músicos y una solista verdaderamente excepcional. Voy a comenzar con ella.
El programa de mano trae una interesante explicación del Licenciado Pablo Sulic acerca de cada obra y cuando habla del Concierto K. 314, pone de manifiesto la animadversión que sentía Mozart por la flauta, instrumento al que según sus propias palabras “no podía soportar”. Es cierto que hay composiciones originales para flauta, pero en este caso, la obra que comento fue una transcripción del concierto original para oboe que lleva el…
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