L’enfance du Christ es una obra atípica dentro del catálogo del mejor músico francés de todos los tiempos. Gestada durante una partida de cartas y compuesta a saltos, se aparta de la grandeza de la mayoría de obras de Berlioz, tanto sacras (Grande messe des morts, Te Deum), dramáticas (Les troyens, La damnation de Faust) o sinfónicas (Sinfonía fantástica). Precisamente por ello, este sencillo y dulce oratorio obtuvo un éxito inmediato, éxito que el conservador y quisquilloso público galo le negó en las obras antes citadas. El texto francés es mano del propio Berlioz. En él hay algunos tópicos y rimas fáciles, pero en conjunto resulta muy poético, dentro de la dulzura general que acompaña la obra (entre los tópicos está el romano invasor imperialista). Hay también algún que otro gazapo: a ningún egipcio se le ocurriría responder “Atrás,…
Comentarios