Antes de escucharlo, ya había algo en este disco que me llamaba la atención: por una vez, en la carátula no hay fotografías de los intérpretes (Jirí Belohlávek no es un tipo fotogénico, pero Isabelle Faust y Alexander Melnikov sí lo son, y mucho), sino un retrato del compositor, concretamente uno de los que hizo al aguafuerte Ernst Pickardt (1876-1931), mostrando a un Beethoven sereno y grave, pero con un inmenso poder de atracción. Y además los caracteres más grandes se reservan para el título de la obra: 'Violin Concerto'. Convendrán ustedes conmigo en que ni lo uno ni lo otro suele ser la norma del mercado discográfico de un tiempo a esta parte. Por más que, también por una vez, diría que los intérpretes de este disco merecen compartir la portada con el autor: porque tampoco ha sido norma -desde ese mismo tiempo y hasta esta misma…
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