Discos

Marcel y los templarios

Roberto Díaz

miércoles, 10 de octubre de 2007
Cantos escogidos del Manuscrito de Chantilly, Musée Condé, ms. XVIII b12: Antífona Crucem Sanctam, Responsorio Benedicat nos Deus, Responsorio Honor virtus et potestas, Antífona Te Deum patrem ingenitum / magnificat, Antífona Media vita in morte sumus / nunc dimittis, Kyrie eleison, Antífona Da pacem Domine / Salmo Fiat pax in virtute tua, Antífona Salve Regina. Ensemble Organum. Marcel Pérès, director. Ingeniero de sonido: Jean-Martial Golaz. Un disco compacto DDD de 74’23 minutos de duración, grabado en la Abadía Real de Fontevraud en diciembre de 2005. Naïve / Ambroisie AM9997 AD098. Distribuidor en España: Diverdi.
Marcel Pérès es un personaje controvertido dentro del ámbito de la música medieval. Sin embargo, es polémico a causa de los demás, no por un deseo voluntario de polemizar. No en vano, siempre ha expuesto honestamente su pensamiento sobre el canto gregoriano a lo largo de la historia, y el círculo de Solesmes lo ha rechazado. Sin embargo, se trata de una propuesta digna de atender y tener en cuenta, y cada vez que un disco del Ensemble Organum sale al mercado debería ser acogido como una nueva oportunidad para conocer sus ideas.

En esta ocasión hemos de olvidar del disco el nombre comercial El canto de los templarios, para entrar en un interesante contenido musical extraído del Manuscrito de Chantilly, que Pérès conoce muy bien. Estos fragmentos musicales, así, son tratados conforme a sus teorías sobre la interpretación musical –a imitación de la iglesia ortodoxa de oriente, la latina de occidente introducía la improvisación y la oscilación microtonal en sus cantos–, y sobre la interpretación rítmica –el canto venía acompañado de un batido rítmico regular, marcado por el movimiento del cantor apoyándose alternativamente en cada pie.

Además, el grupo introduce en la grabación diferentes procedimientos de embellecimientos del canto, más estrechamente vinculados a la iglesia occidental desde la Edad Media. Entre ellos, destaca el frecuente uso del discanto –consistente en el empleo de una polifonía simple de “nota contra nota”, con el fin de adornar la pieza–, que hace amena la escucha y crea unas sonoridades atractivas. Se puede poner como ejemplo, en este sentido, la Antífona Crucem Sanctam con la que empieza el compacto. Esta pista inicial, por otra parte, es la más atractiva de un disco que se oye fácilmente y con disfrute desde el principio hasta el final.

No dudamos en recomendar el disco. La calidad de sonido está unida a una concepción única de la música litúrgica católica, vinculada sólo a Marcel Pérès. Se puede estar o no de acuerdo con él, pero intentar obviarle sería una necedad. También lo sería que los detractores de la música antigua lo discriminaran por tratarse de gregoriano.

Este disco ha sido enviado para su recensión por Diverdi

Comentarios

Para escribir un comentario debes identificarte o registrarte.