El recital de Krystian Zimerman en San Sebastián –al igual que los de Bilbao y Zaragoza- debía haberse celebrado, originalmente, hace más de dos meses: en marzo. Sin embargo, a finales de febrero, la Fundación Kursaal comunicó a la prensa, sin razones aparentes, el aplazamiento del concierto a los primeros días del mes de abril, con opción a devolución del dinero o a conservar las mismas localidades adquiridas. Un mes más tarde, y próxima a llegar la nueva fecha del recital, la organización volvió a aplazar el evento hasta el día cinco del mes siguiente, aduciendo esta vez problemas de salud del pianista en una de sus manos. La cosa ya empezaba a oler a chamusquina, cuando llegó por fin el bendito día cinco de mayo, y el miedo a una nueva postergación fue rápidamente sustituido por la estupefacción general, al enterarnos, por medio de…
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