Cuando Riccardo Muti (Nápoles, 1941) dio el portazo en La Scala, enseguida corrió el rumor de que la Orquesta Sinfónica de Chicago, recién separada de Daniel Barenboim, intentaría hacerse con sus servicios como nuevo director titular. Sea como fuere, en Chicago se decidieron por un ‘biunvirato’ de veteranos -Bernard Haitink y Pierre Boulez-, mientras Muti llegaba a un acuerdo entre caballeros -sin contrato de por medio- con la Filarmónica de Nueva York para hacer de principal director invitado. Pero los tejos de los ‘chicagoers’ no cayeron todos en saco roto, y tras treinta años sin tener a Muti en su podio, inauguraron la presente temporada con él.Menuda inauguración, por cierto. Dos conciertos triples en el Symphony Hall con los programas que constan en el encabezamiento, e inmediatamente a pasearlos de gira por Europa: Turín, Verona,…
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