La Casa de la Ópera de Buenos Aires había realizado, en años anteriores, muy útiles y bienvenidas exhumaciones de óperas poco difundidas, en especial del bel canto, como Anna Bolena, Maria Stuarda o Elisabetta Regina d'Inghilterra. En esta oportunidad, y para cerrar su programación 2007 (que comprendió además una Adriana Lecouvreur) se atrevió con una partitura que, a juzgar por los resultados, está bastante fuera de su alcance. ¿Por qué arriesgarse con obras tan comprometidas, cuando no se cuenta con los elementos necesarios para llevarla a cabo con solvencia?. Pregunta difícil de responder. Máxime cuando continúan existiendo tantas partituras raras por explorar, como las que en otras oportunidades centraron la labor de esta entidad, en las que el afán por conocer una obra nueva permite dejar un poquitín de lado las máximas exigencias.…
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