El título que usted lee, amigo lector, corresponde a una vieja película de los sesenta con Astaire, Reynolds, Palmer, Hunter y Merrill (con mis mejores agradecimientos y recuerdos de mis lejanas niñez y primera adolescencia)…De los misteriosos repliegues de la memoria aterrizó en plena ejecución de uno de los breves y maravillosos Conciertos de Vivaldi de la velada (la parte instrumental, mientras que Haendel ocupaba la vocal). No había escuchado antes al conjunto veneciano, pero, méritos aparte -que los tiene, y muchos-, lo que los hizo sobresalir de tantos grupos similares fue la singular conjunción de talento y buena química. La viola que miraba al violín, los chelos que intercambiaban gestos de complicidad entre sí y con el laúd, un laúd que por momentos ‘dirigía’ su sector o se ‘concertaba’ con el director. Un director que dirigió…
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