En la búsqueda de la manera wagneriana definitiva, el Holandés representa un momento de enorme significación. Es cierto que aparecen aquí los primeros rasgos del leitmotiv (un recurso cuya invención se ha mitificado en exceso, ya que podemos encontrarlo desde tiempos antiguos), y que la sección de viento descubre ante sí un mundo de gloria por venir; pero no lo es menos que el modo general de la obra y los recursos manejados se conectan al mundo de la tradición operística, más diría yo de la italiana que del singspiel.Se ha dicho con frecuencia que ésta es una ópera verdiana, y no seré yo quien lo desmienta. Al de Busseto nos remite la utilización de canciones narrativas para hacer avanzar la trama, el tratamiento de los dúos de voces graves -el barítono al unísono con la orquesta, el bajo en contrapunto-, el tono del recitativo y hasta…
Comentarios