La Fundación Chopiniana cerró este segundo ciclo de recitales, en este caso confiado a intérpretes argentinos, con la presencia de Tomás Alegre, con 15 añitos recién cumplidos. No cabe duda de que Tomás Alegre está bien encaminado en su formación pianística. Posee un apreciable desarrollo técnico, con un buen mecanismo al que une un toque limpio y preciso, adecuado empleo de los pedales, correcta postura ante el teclado -aunque me llamó la atención la gran altura a la que eleva la banqueta- y economía en sus movimientos. En el aspecto interpretativo ya es posible entrever buenas cualidades artísticas, con atinado enfoque en los diferentes autores abordados y una incipiente musicalidad, que lo diferencian de quienes sólo se dedican a la mera reproducción de notas. En la Gran Sonata Patética op. 13 de Beethoven con que inició su actuación,…
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