Realmente estupendo el recital ofrecido por Grigori Sokolov en San Sebastián, a pesar de estar basado en un programa algo monótono y a todas luces demasiado extenso --dio comienzo a las 20:00 y finalizó a las 22:45, casi tres horas por lo tanto--. A la mayoría de aficionados a la literatura pianística sigue resultándoles difícil asimilar casi cincuenta minutos de música barroca francesa para teclado, por muy bien ejecutada que se presente. Y ésta es, sin embargo, una costumbre firmemente arraigada en Sokolov: este año su gira ha incluido a Couperin, pero en el 2000 el elegido fue Froberger, y Rameau en el 98. Curiosa peculiaridad de un músico educado en la escuela pianística rusa.Sokolov presentó los Órdenes XIIIº y XVIIIº del Troisième Livre de piéces de clavecin de François Couperin, obra publicada en París en 1722, cuando el…
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