En el ámbito de las grabaciones de música barroca parece haber una norma no escrita: cuando te conviertes en una estrella absoluta en el medio, la presentación del trabajo discográfico viene bajo forma de librito, generalmente monográfico. Empezó Cecilia Bartoli y su Vivaldi Album en una fórmula que cosechó tal éxito que la hemos visto repetida, por ejemplo, con Vivica Genaux y sus Arias for Farinelli. En esta ocasión le toca al contratenor francés Philippe Jaroussky y su Carestini, la historia de un castrado que nos presenta Virgin.
El presente álbum es un trabajo excelente bajo cualquier punto de vista. Empezando por el formal: la calidad de la cuidada presentación satisfará incluso a los más exigentes por la profusión de material gráfico. Las letras figuran con traducción en inglés, francés y alemán, algo poco habitual en un recital…
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