Con El holandés errante precisamente, terminaron los fastos operísticos de la primera y espectacular temporada de la Expo’92, por lo que resulta significativo que sea este título el que abra la temporada 2008, después de las obras de remodelación del escenario, ya ampliado con grandes posibilidades. Las cuatro funciones se agotaron hace tiempo, y se anunciaba un gran espectáculo que, desgraciadamente, en la parte vocal no ha brillado como debería. Triunfadora absoluta de la noche fue la soprano portuguesa Elisabete Matos, que si bien el año pasado no convenció con su visión de Tosca, encuentra en el repertorio alemán -como ya demostró con su Siegliende años atrás- un terreno muy adecuado para su instrumento. Segura a lo largo de toda la función, y sin síntomas de fatiga aparente, no hubo resquicio de la partitura que se le resistiera,…
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