La orquestación de Iberia (1905-1909), de Isaac Albéniz (1860-1909), es una de las ‘tareas pendientes’ de sucesivas generaciones de compositores españoles a lo largo del pasado siglo, ya desde el momento de su misma aparición pública; poco después de la cual se había pensado en el gran orquestador de aquel comienzo de siglo, Maurice Ravel, como posible artífice de tan ardua tarea. Posteriormente, constituyó la de los Arbós la más ambiciosa trascripción orquestal, si bien incompleta y sin un afianzamiento en el repertorio que hablase de una aceptación general de la misma. El siguiente gran intento de orquestar la suite llega casi a finales de siglo de la mano del compositor andaluz Francisco Guerrero (Linares, 1951-Madrid, 1997), que tuvo en esta orquestación su último proyecto musical, truncado por su temprana muerte.Para Paco Guerrero…
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