Charlando hace unos meses con un importante compositor europeo sobre la austriaca Olga Neuwirth (Graz, 1968), éste la definía como la “chica del supermercado de la música europea”; por cuanto sus composiciones suponían una suerte de tomar de aquí y de allá diversas influencias estéticas disponibles en los ‘estantes’ de la vanguardia musical de la posguerra, que de esta forma se hacen audibles en su obra, conformando, y así me lo reconocía, un trabajo de notable y reconocible calidad musical.
Escuchando de nuevo las propuestas de la compositora mexicana Hilda Paredes (Tehuacán, 1957), ha vuelto a mi mente aquella definición de “chica del supermercado de la música” -quizás ya no sólo europea-, por cuanto en la obra de Paredes también se hacen audibles muchas y muy valiosas influencias que conforman un todo de, y así lo creo, notable altura…
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