Recuerdo hace muchos años, cuando estudiaba en los EEUU, que había un programa de TV llamado The 1,98 dollar show, o sea, era un programa barato. Tan barato que no aspiraba nunca a más, y muchas veces resultaba mucho menos. Había un moderador tan grasoso y ordinario que era imposible encontrarse con alguien más resbaloso. Había también un panel de ‘expertos’ quienes eran responsables de ‘juzgar’ la calidad de los participantes, todos elegidos por ser especialmente horribles y sin ningún talento artístico.Mas tarde el show cambió de nombre y se convirtió en el Gong Show y allí la situación era aún mas absurda, en medio de lo que ofrecían los participantes un miembro del panel se arrastraba en forma exagerada hacia el gong y lo hacía sonar, y allí terminaba la actuación del participante, que debía retirarse humillado. Pero la humillación…
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