No es un error el apellido del título. El que conoce el argumento sabe que la burla que se realiza quitando la ‘B’ de ‘Borgia’ en el palacio de la protagonista produce uno de los incidentes más aparatosos de la trama de esta ópera. ‘Orgia’ es, por supuesto, ‘orgía’ en castellano. Y lo que ha habido ha sido una orgía de agudos, filados, sobreagudos, messe di voce, rallentandi, crescendi, y los consiguientes aplausos de un público entregado a uno de sus ídolos, la célebre Gruberova, que cumple sus treinta años de debut en Barcelona (lo hizo, yo estaba presente, con una excelente ‘Konstanze’ de El rapto en el serrallo -pese al salto al grave de ‘Martern aller Arten’ que como otras coloraturas no poseía ni posee- aplaudida, pero no al delirio, y en una sala a medias llena). Flores, papeles de colores, ovaciones interminables. Es una de las…
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