Tantas horas felices me ha dado el Kirov-Mariinsky en sus asiduas giras, que me pareció una obligación retribuirle la visita y, … empecemos por los zapatos. En invierno, hay que calzar los de nieve hasta estar dentro del teatro, donde se pueden cambiar por algo más liviano, como normalmente hacen los locales. El consejo vale especialmente para mis compatriotas argentinos, tan convencidos ellos de la superioridad de sus zapatos de cuero, que sin embargo nunca están lo suficientemente curados para resistir temperaturas árticas. El segundo consejo es aceptar la oferta de prismáticos a cincuenta rublos (un euro y medio) que otorga prioridad para saltar la cola en el guardarropa al final de la función, porque cuando la sala está llena, la espera al final puede exceder las expectativas más razonables. Y en este caso hubo un lleno total,…
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