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El invierno neoyorquino, o la mala suerte, o algo, parece estar causando estragos entre los y las cantantes del MET (Metropolitan Opera House) de Nueva York. En sólo 13 días ha habido que sustituir en el último momento a seis cantantes protagónicos, lo que ha propiciado una avalancha de debuts, algunos de ultimísimo momento.
Tristan und Isolde ha sido la ópera más nociva durante estas dos últimas semanas. Ha habido tres tenores distintos para hacer Tristán -uno de ellos resultó herido en plena representación por un problema en un decorado- y también una Isolda ha tenido que incorporarse a media representación. Incluso Peter Gelb, gerente del MET, ha bromeado sobre que esta reposición de
Tristan und Isolde está "maldita".
El último ha sido el tenor Robert Dean Smith que hizo el papel de Tristan en una representación que se retransmitió a diferentes teatros del mundo el pasado sábado 22 de marzo. Su reclutamiento fue francamente veloz: voló desde Berlín el jueves, el viernes ensayó al piano, el sábado actuó y el domingo volvió a Berlín.
Apenas 16 horas antes, Angela Meade, una soprano de 30 años que aún está culminando sus estudios y nunca había cantado en una función profesional, debutó como Elvira en el
Ernani de Verdi.
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