Quienes vayan a San Petesburgo sólo por las artes plásticas no deben perderse la escenografía del Zar Saltan…(etc.) en el Mariinsky. Esto, aunque no les guste la ópera y estén cansados de galopar tratando de cubrir todo el Hermitage. La razón de mi consejo es que esta puesta reproduce esbozos del legendario Ivan Bilibin, y consecuentemente, esta es una oportunidad única de ver un cuadro en movimiento, donde la riquísima paleta de colores de este gran artista ruso adquiere vida a través de música, coros y danzas. Como en su Bella Durmiente, también aquí el Mariinsky hace magia con recursos teatrales tan simples como imperecederos de telones pintados y superpuestos, y graduación de luces. El efecto es calidoscópico. Varios son los telones que superponen las ondas del mar entre los cuales subirá otro telón para mostrarnos la fantástica isla…
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