Empezando por poner las cosas claras, no se puede tachar este disco a simple vista sólo porque contenga improvisaciones cuasi jazzísticas sobre temas barrocos. Si se hiciera tal cosa, se estaría actuando con una doble moral que convierte en buenas e ideales, por ejemplo, las improvisaciones de Jan Garbarek y los Hilliard sobre temas de Nôtre-Dame, pero deja en entredicho estas propuestas. Es decir, si se decide quemar en la hoguera esta grabación atendiendo a prejuicios, se debe hacer lo mismo con lo demás.Por otra parte, ¿Tenemos la seguridad de que el mismo Bach, de haber conocido el jazz, no se hubiera sentado frente a su clavicordio para improvisar sobre estas y otras piezas? La improvisación era una práctica normal hasta que algunos compositores lograron imponer la dictadura de la partitura (valga la rima). Por ello, intentar ser…
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