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El director artístico de la Ópera de Pittsburgh, Antony Walker, no dudó en saltar al escenario el pasado 1 de abril para sustituir al tenor Vladimir Kusmenko, quien hacía la parte de Radamés en
Aida y había perdido totalmente la voz, sin -por supuesto- dejar de dirigir a la orquesta y al resto de los cantantes.
El tenor sustituto, Eduardo Villa, no podía llegar por un problema de retrasos aéreos, y antes de suspender la función, la dirección de la Ópera de Pittsburg optó por aceptar el ofrecimiento de Antony Walker, quien cantó desde el borde del escenario mientras Kusmenko movía los labios en escena y representaba su parte.
Walker declaró posteriormente que había sido una "experiencia increíble" pero que esperaba "no tener que repetir nuevamente", además de confesar que suele cantar durante los ensayos porque así "puedes empatizar mejor con los cantantes"
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