Mi primer contacto con la primera y más auténtica versión de la Medea de Cherubini se produjo en esta ocasión. Francamente, prefiero la versión posterior italiana con recitativos orquestados por Franz Lachner. En primer lugar, porque los recitativos originales fueron reescritos. ¿Qué sentido tiene, si en el canto se sigue el lenguaje ‘de coturno’ de la tragedia francesa clásica, poner los textos en un francés por lo menos coloquial y más bien evocador de las películas noires de los años 50 y posteriores del siglo pasado: ‘dégage’, ‘casse-toi’ -faltaba que agregaran ‘pauvre con’ para hacerlo aún más actual; me sorprende que no lo hayan pensado-, ‘merde’, ‘pute’ y sobre todo la segunda del singular, con el resultado de que los que se hablaban -amplificados por micrófono, además- de ‘tú’, cantaban de inmediato -creo que sin amplificación,…
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