Como no soy ubicuo, la última sesión del concurso Reina Elisabeth la he presenciado en diferido y por tanto la reseña será breve y sujeta a reservas. Trenogina, una voz interesantísima, cometió el error de construir mal su programa. No es la voz para el ‘Incarnatus’ del Stabat Mater rossiniano (dirigido por Ono como si fuera el Requiem de Verdi y no en sus momentos más recogidos); tampoco le va mucho el primer acto de Traviata: dice bien, se mueve poco y con sentido, pero no sólo quebró un pianísimo en ‘Ah fors’è lui’ sino que no es una especialista de las agilidades de ‘Sempre libera’ aunque las realizó bien (no dio el sobreagudo final, correctamente, pero eso también le habrá pasado factura) con demasiado portamento. No creo que se puedan interpretar por separado las Cuatro últimas canciones de Strauss, pero ‘September’ requiere una…
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