Si algo podemos decir con seguridad acerca de este nuevo registro de la Sexta de Mahler es que se trata de la mayor realización en términos puramente orquestales que ha recibido la obra en disco. De la toma de sonido podemos decir algo parecido, es un verdadero prodigio que deja atrás a todas las demás versiones concursantes en los últimos tiempos. Pero es, también, una excelente versión que vuelve a confirmar la plena sintonía de Haitink con el mundo del compositor bohemio. Otra cosa es que la visión un tanto atemperada que Haitink propone para la tremebunda composición sea del gusto de todos. El director holandés no ha sido nunca un músico dado a explosiones gratuitas. Su discurso ha tenido siempre como guía el equilibrio y una cierta lógica del sonido frente a otras opciones más proclives a indagar en las cualidades emocionales de la…
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