Es imposible para los integrantes de una orquesta tener el conocimiento de todo el repertorio sinfónico existente. Generalmente tienen “en dedos” un conjunto de obras. Según su edad, su desarrollo, su interés, su estudio, podrán conocer o haber tocado cien, quinientas, mil obras, etc. En el fondo, aunque no importa la cantidad, sí importa hacerlo bien porque contribuye a que el mensaje orquestal sea el mejor posible. Si la orquesta está formada por gente joven, ese repertorio será escaso y además poco conocido por ellos. Si la orquesta esta formada por gente con mucha experiencia, no solo tendrá un sonido personal sino que además el repertorio de sus integrantes será muy amplio. Dos ejemplos extremos y únicamente en este terreno. Una orquesta juvenil de integrantes de entre 18 a 25 años, nunca será igual que la Filarmónica de Berlín más…
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