Un hombre para el que la música es la más maravillosa de las artes y la mejor compañera que podemos tener en la vida, no puede ser un director mediocre. Guillermo Becerra lo demostró con creces en un concierto donde hubo aspectos destacables pero uno que sobresalió ante los demás: la sencillez del maestro, de un conductor que se siente cómodo en el lapso prerromántico hasta el posromanticismo y que además logra excelentes resultados con su natural afabilidad creando un clima de energía positiva con sus dirigidos. Distinto de lo que se vive hoy en la orquesta. Entonces pasó casi desapercibido el detalle que cerca de la mitad de los conciertos de la temporada fueron dirigidos por maestros invitados. ¿Curioso no? Este es un tema, tal vez recurrente, que en algún momento deberá ser analizado en profundidad por las autoridades.Manfredo es un…
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