Como acontece todos los años desde su primera edición, llegó la interpretación historicista al Festival Internacional de Música de Galicia y lo hizo con una más que pasable representación que alejó los fantasmas y miedos que la edición anterior había producido en el espectador, tras la destrucción sistemática de los conciertos de Brandemburgo efectuada por La Petite Bande o la simplemente correcta ejecución del Magnificat bachiano debida al Bach Collegium de Japón.El programa que se presentó en el Teatro Principal compostelano estaba integrado de forma monográfica por tres piezas del valenciano Vicente Martín y Soler (Valencia, 1754-San Petersburgo, 1806), un compositor que, para no desmerecer a sus coetáneos, llevó una azarosa existencia que partió de España, se desarrolló en Nápoles, Viena, San Petesburgo y Londres y concluyó en la…
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