A primera vista, un cartel normal y corriente para un concierto, si se tiene en cuenta únicamente las obras programadas. Sin embargo, un vistazo a los intérpretes y al lugar del concierto necesariamente hacen concebir esperanzas de que el evento tendrá muy poco de normal y de corriente. La Filarmónica de Viena y Riccardo Muti llevan muchísimos años -nada menos que desde 1971- haciendo música juntos, manteniendo, en mi opinión, una de las relaciones artísticas más largas y más fructíferas de nuestro tiempo. En el concierto de esta noche demostraron, una vez más, porqué una y otro se entienden tan bien.Porque, sin ir más lejos, la obertura de Semiramide, que tantas veces se ha escuchado como mero relleno para abrir boca y calentar los instrumentos, hoy sonó como todo un acontecimiento. En la introducción lenta -ciertamente, muy lenta- el…
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