Una pieza singular dentro del repertorio de Stravinsky la constituye la Historia del Soldado, por la desnudez y el misterio que preside toda la combinación musical que el maestro ruso elaboró para narrar una moderna visión del Fausto con la guerra como escenario de fondo y como excusa. Un mito eterno recubierto con la crueldad de nuestros tiempos. Las familias instrumentales se reducen a su mínima expresión para que cobre protagonismo la relación trágica de los hechos: un violín, acompañado por un contrabajo; clarinete y fagot; trompeta y trombón; y una batería de jazz, para dar un aspecto popular y callejero a la composición. Más sencillez (y, al mismo tiempo, complejidad) es imposible de plasmar en una obra de apenas una hora de duración por la que van desfilando la totalidad de sentimientos, ambiciones y deseos del hombre: el poder,…
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