Carlos Gil es un trombonista sobresaliente y un avezado intérprete de música contemporánea, con un evidente interés por la experimentación. En Alicante se presentó con un programa de algo más de una hora de duración, con cuatro piezas de bastante elevada exigencia técnica. Conociendo un poco las características del trombón, solamente el hecho de sobrevivir físicamente a este maratón ya resulta admirable. Y sus interpretaciones resultaron, en todo momento, muy convincentes desde el punto de vista de quien no conoce las obras con anterioridad. Tras la tan inofensiva como divertida Music Minus One II: Alegrías de José Iges -un breve chiste musical en el que una voz informática tipo loquendo va impartiendo graciosas instrucciones al instrumentista, con música flamenca de fondo-, llegaron los dos estrenos de la jornada, ambos encargo del…
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