Nunca antes había tenido oportunidad de escuchar al pianista argentino Aquiles Delle Vigne (Paraná, 1946), radicado desde hace décadas en Bruselas, que llegaba precedido de un cierto renombre como intérprete o por sus escritos sobre temas musicales, pero sobre todo como prestigioso pedagogo. Lamento decirlo pero este primer contacto no me resultó auspicioso. Se nota, sin duda, que nos encontramos ante un profesional serio y avezado, pero que no alcanzó a convencerme plenamente ni en el aspecto técnico ni en el interpretativo. Además, debo reconocer que estaba algo predispuesto en su contra ya desde el mismo inicio del recital, al anunciar Martha Noguera, presidenta de la Fundación Chopiniana, un drástico cambio en el programa anunciado (que incluía además de la Sonata de Chopin que si tocó, la Sonata Nº 12 de Beethoven y la Sonata Nº 2…
Comentarios