Fue a todas luces absolutamente injusto ver medio teatro lleno o medio teatro vacío según la visión sea de un optimista o un pesimista. La directora brasileña Ligia Amadio no merecía esta situación que carece de motivos, o al menos para mi son incomprensibles. Un director invitado siempre mueve, cuando menos, a la curiosidad, a la inquietud de ver cómo se desenvuelve, qué puede dejar a nuestra orquesta, cuan diferente puede ser con el titular desde lo técnico pues desde el modo de relación entre conductor y dirigidos ya es sabido: el actual no despierta precisamente, la alegría de hacer música, de convertir el sonido en arte. Sin embargo la excelente Ligia Amadio tuvo el teatro a medio llenar. Los que no fueron se perdieron la posibilidad de ver en acción a una directora cuyas características mencionaré mas adelante.Villa Lobos solía…
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