Dos impresiones completamentes diferentes dejó en el Auditorio de Galicia la Orquesta Sinfónica de San Petersburgo: en la primera parte vimos a una agrupación poco segura, de feo sonido y no muy bien dirigida acompañando a un espléndido y gélido Eldar Nebolsin; en la segunda, el nivel medio subió muchos enteros y la orquesta rindió muy bien en la Sinfonía nº 10 de Shostakovich.Nebolsin es el gran pianista que ya ha visitado Galicia en otras ocasiones y el Concierto para piano y orquesta nº 1 de Rachmaninov sigue siendo tan complicado como siempre. Desde el principio, Nebolsin deslumbró. Aunque es cierto que no resulta un intérprete especialmente cálido, desde luego convence con su portentosa técnica, con su fraseo y con los matices de intensidad -que no de dinámica- que imprime a sus interpretaciones. El acompañamiento fue menos excelso…
Comentarios